SEMBLANZA HISTÓRICA

Las circunstancias geográficas, las dificultades de comunicación y necesidades de los fieles, cada día más crecientes, exigían una atención pastoral más cuidadosa de la Arquidiócesis de Bogotá.

Ante esta realidad y ante el crecimiento de la ciudad-sede y las limitaciones normales para un trabajo pastoral adecuado, el Señor Cardenal Crisanto Luque, promovió la creación de la nueva Diócesis de Girardot.

Por otra parte, el ambiente cristiano en la futura Diócesis, dadas las condiciones turísticas de la región, las situaciones de orden público y el problema agrario generado por las tenencia de tierras, estaba resquebrajado y muchos de los valores de su vida en crisis.

Por estas razones, gran número de sacerdotes y fieles de la Arquidiócesis, consideraban que era importante una labor especial de la iglesia en la región, que respondiera a sus necesidades, con una organización concreta, cercana, frecuente y con características propias de la región.

En la iglesia de Bogotá, la década del cincuenta era floreciente en vocaciones sacerdotales, lo que hacía pensar, que una pastoral vocacional bien organizada, podría responder a las necesidades ministeriales de la nueva iglesia particular.

Aunque la ciudad de Girardot se mostró indiferente frente al anuncio de la creación de la Diócesis, su situación humana y cristiana urgía una atención pastoral intensa.

Así las cosas, su santidad del Papa Pio Xll, respondiendo al querer del Cardenal Crisanto Luque y la comunidad cristiana, crea la Diócesis de Girardot el 29 de mayo de 1956, por la Bula “Quandocumque”, respondiendo así, a una necesidad sentida de la iglesia más cercanas a las realidades que venían viviendo entonces, las regiones del alto Magdalena, Sumapaz y Tequendama. Un fragmento de la Bula, en su aparte más importante dice: