DIÓCESIS 

HACE VEINTINUEVE AÑOS ....

“PIO, OBISPO, SIERVOS DE LOS SIERVOS DE DIOS, PARA PERPETUA MEMORIA:

Siempre que alguna iglesia, bien por lo extenso de su territorio o por el muy crecido número de sus fieles se rebasa en tal forma que ya muy difícilmente puede el Obispo regirla con la vigilantisima diligencia que ello implica, es propio de nuestra apostólica solicitud el desmembrarla para incremento de la religión cristiana, erigiendo allí mismo una Diócesis a fin de colocarla bajo los cuidados de un Obispo.

 

Así, pues, habiendo nuestro venerable hermano Pablo Bertoli, Arzobispo titular de Nicomedia y Nuncio Apostólico en la República de Colombia, pedido a esta sede Apostólica el que, divida la Arquidiócesis de Bogotá, se constituya en la misma provincia eclesiástica una nueva Diócesis, y luego de haber oído el concepto de nuestro amado hijo Crisanto, la Santa Iglesia Romana Cardenal Luque, Arzobispo de Bogotá, hemos aceptado muy gustosamente estas preces.

Considerando pues dirigentemente la cuestión, y oído el parecer de todos aquellos que en este particular tienen algún derecho o pretenden tenerlo, con pleno conocimiento de lo que vamos a decretar, con Nuestra Suprema y Apostólica Potestad disponemos y establecemos lo que sigue: separamos de la Arquidiócesis de Bogotá todo el territorio en el cual existen treinta y tres parroquias, las cuales se denominan aquí con sus nombre vulgares a saber: Girardot, Pandi, San Bernardo, Arbeláez, Ospina, Cabrera, unidas a un territorio llamado Sumapaz, que vas desde el divorcio de las aguas del monte llamado Pico de la Bandera hasta el lago Piñalar, Pasca, Fusagasugá.

 

El Triunfo, la Mesa, Rafael Reyes, Viota, Silvania, Cumaca con la población de Tibacuy, Anapoima, El Colegio, Tocaima, Tena, San Antonio, Cachipay, Anolaima, Jerusalén, Guataqui, Nilo, Nariño, Ricaurte, Agua de Dios, Quipile con corregimientos de La Sierra y La Virgen, Bituima, Viani, San Juan, de Rioseco, Pulí, Beltrán, y tres vicarías sui iuris a saber: Santandercito, San Joaquin y La Florida; todos los cuales unidos en un solo territorio constituimos en una nueva Diócesis llamada de Girardot, cuyos límites territoriales son los límites de estas mismas parroquias.

 

Establecemos que la nueva de Girardot quede como sufragánea de la metropolitana de Bogotá, A cuyo Arzobispo  el Obispo de Girardot está Jurídicamente sujeto, y que la sede de domicilio de nuevos Obispos, sea la cuidad de Girardot. La catedral de su magisterio Pontifical será el templo.

Le correspondió a Monseñor Jesús María Coronado Caro, celebrar los 25 años de la Diócesis (bodas de plata); efemérides que inicia organizando un proyecto de evangelización,el cual tuvo como centro la “Misión 81” cuyo objetivo fue revitalizar la familia. 

El acto central de estas Bodas de Plata, lo constituyo la Eucaristía presidida por Monseñor Coronado y concelebrada por el Señor Nuncio Ángelo Palmas, 4 Arzobispos, 22 Obispos y más de un centenar de Sacerdotes, al igual que gran número de delegaciones de todas las Parroquias. 

Mensaje del Papa Juan Pablo II el 22 de agosto de 1981, al cumplir la Diócesis de Girardot, 25 años de vida

Secretaria de Estado 
Monseñor Jesús Maria Coronado Caro C/O 

Al celebrar Diócesis de Girardot su 25 aniversario creación, Santo Padre mientras el de corazón gozo espiritual esa comunidad, da gracias al Señor por dones concedidos a la misma y a su vez invoca Altísimo para que dicha conmemoración religiosa contribuya cada vez más a descubrir, vivir,y testimoniar genuinas y permanentes enseñanzas Evangelio. Como confirmación estos deseos imparten a Usted, Sacerdotes y Fieles implorada bendición apostólica. En comunión sentimientos y oraciones. 

Mensaje del señor Cardenal Aníbal Muñoz Duque, Arzobispo de Bogotá, y primado de Colombia, envió también un saludo al Señor Obispo y a la Diócesis, del cual transcribimos lo siguiente:

Me place sobremanera, Señor Obispo y Hermano de cuyo celo me alimento, sentirlo presidir la Eucaristía, en presencia del Señor Nuncio Apostólico, muy ilustre representante del Santo Padre y rodeado del Episcopado. Reiterando, para legar a la Familia Diocesana, con recuerdo y argumento de la unidad, al despedirse de la Iglesia Particular girardoteña y de la Provincia de Bogotá, el gran deseo redentor: “la palabra de Cristo habita en vosotros, con toda riqueza, cantad agradecidos a Dios en vuestros corazones, y todo cuánto hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre (Col 3,16-17)"

Las circunstancias geográficas, las dificultades de comunicación y necesidades de los fieles, cada día más crecientes, exigían una atención pastoral más cuidadosa de la Arquidiócesis de Bogotá. Ante esta realidad y ante el crecimiento de la ciudad-sede y las limitaciones normales para un trabajo pastoral adecuado, el Señor Cardenal Crisanto Luque, promovió la creación de la nueva Diócesis de Girardot.

Por otra parte, el ambiente cristiano en la futura Diócesis, dadas las condiciones turísticas de la región, las situaciones de orden público y el problema agrario generado por las tenencia de tierras, estaba resquebrajado y muchos de los valores de su vida en crisis.

Por estas razones, gran número de sacerdotes y fieles de la Arquidiócesis, consideraban que era importante una labor especial de la iglesia en la región, que respondiera a sus necesidades, con una organización concreta, cercana, frecuente y con características propias de la región.

En la iglesia de Bogotá, la década del cincuenta era floreciente en  vocaciones sacerdotales, lo que hacía pensar, que una pastoral vocacional bien organizada, podría responder a las necesidades ministeriales de la nueva iglesia particular. 

Aunque la ciudad de Girardot se mostró indiferente frente al anuncio de la creación de la Diócesis, su situación humana y cristiana urgía una atención pastoral intensa.   

Así las cosas, su santidad del Papa Pio Xll, respondiendo al querer del Cardenal Crisanto Luque y la comunidad cristiana, crea la Diócesis de Girardot el 29 de mayo de 1956, por la Bula “Quandocumque”, respondiendo así, a una necesidad sentida de la iglesia más cercanas a las realidades que venían viviendo entonces, las regiones del alto Magdalena, Sumapaz y Tequendama. Un fragmento de la Bula, en su aparte más importante dice: 

SEMBLANZA HISTÓRICA

DIÓCESIS DE GIRARDOT

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